Reclamaciones legítimas

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Reclamaciones legítimas

Esta primavera estamos asistiendo como la ciudadanía se está expresando en la calla para reclamar el cumplimiento de nuestros derechos.

 

El 8 de marzo, millones de mujeres salieron a la calle para gritar bien alto las desigualdades que existen todavía entre hombres y mujeres.

 

La lucha feminista se está consolidando como una reivindicación feminista consolidada en el panorama social actual. No solo las reivindicaciones en el ámbito laboral, si no que denuncia también el desamparo que sufren las mujeres por la justicia. Ya son 15 mujeres las asesinadas por sus parejas o ex parejas en lo que va de año. La justicia debe tomar cartas en el asunto y hacer una nueva ley contra la violencia machista que ponga freno a esta lacra que nos afecta a todas.

 

También en estos días se ha conocido la sentencia del caso conocido como “La Manada”, que no ha hecho más que confirmar el tipo de sociedad machista en la que vivimos, dictando una sentencia contra estos individuos de tan solo 9 años de cárcel por un delito de abuso sexual en contra del de agresión sexual que pedían todas las acusaciones.

 

En muchos casos, el ordenamiento jurídico no ofrece respuesta acorde a la gravedad de los hechos, pero esto no era así en este caso. Con la sentencia en la mano, de los propios hechos que esta declara probados se deduce una intimidación más que suficiente para determinar la existencia de agresión sexual. Sin embargo, el tribunal nos sorprende con un fallo que en nada recoge lo que previamente ha dado por probado.

 

La sentencia asume el relato de los hechos de la víctima como probado y, en cambio, no les da la valoración esperada en cuanto a consecuencias jurídicas. Es ahí donde radica ese machismo que al principio de este artículo atribuíamos al poder judicial, un poder judicial que nunca se ha puesto en el lugar de las víctimas para enjuiciar un caso de estas características.

 

Más allá de esto, este caso ha puesto de manifiesto el desprecio que los acusados tienen hacia la dignidad de las mujeres, un desprecio muy enraizado en parte de esta sociedad. ¿Qué mensaje le damos a la sociedad después de una sentencia como esta? Pues básicamente dos mensajes: Uno, dirigido a los hombres: podéis violar, excepto si ellas están dispuestas a morir para evitar la penetración vaginal, anal o bucal. El otro, a las víctimas: debéis estar dispuestas a morir para llegar a ser víctimas de una violación o mejor no denunciar, ya que os expondréis a un doble juicio.

 

Todo esto se acrecienta si hablamos del voto particular, que destila desprecio y es ofensivo. Sus expresiones exceden de una simple valoración.

 

Es necesaria una revisión de la forma en la que se aborda la investigación y enjuiciamiento de los delitos relacionados con la libertad sexual, de tal forma que lo que el sentir social considera de forma indudable como una agresión lo sea también en el ámbito jurídico, partiendo siempre del pleno respeto a los derechos de toda la ciudadanía. Quizá esa forma de abordar estos casos sería distinta si el Poder judicial tuviera mayor formación en perspectiva de género y, por supuesto, dotando de suficiente presupuesto el recientemente aprobado pacto de Estado contra la violencia de género

Desde aquí mostrar nuestro total apoyo a la víctima, que sepa que no está sola, que ha demostrado su valentía y su decisión de no callar. A pesar de la sentencia, aquí nos tiene. Acabar con las agresiones sexuales es cosa de todos y todas. Por eso llamamos a toda la ciudadanía a sumarse a las distintas movilizaciones convocadas por el movimiento feminista en todo el territorio del Estado español.

 

Los pensionistas también han mostrado su rechazo a las políticas sociales llevadas a cabo por el gobierno de M. Rajoy.

Centenares de hombres y mujeres han inundado las calles del país exigiendo unas pensiones dignas, que no es sino el fruto de años levantándose de madrugada para levantar el país que ahora otros se dicen defender a capa y espada. Patriotas más preocupados en una bandera o en un himno que en si pueden mantenerse miles de familias que dependes por desgracia de las míseras pensiones de los “abuelos”.

 

Estos “abuelos”, con todo el cariño del mundo, son los que hacen frente a la precaria situación de sus hijos y nietos que se ven sin trabajo, sin vivienda y sin futuro, y que el gobierno ignora; pues solo se acuerdan de ellos y ellas cuando llegan elecciones y les ofrecen una limosna para tenerlos contentos.

 

Pero esta amnesia parece que está empezando a desaparecer. Ya no tiene ninguna credibilidad el gobierno de un partido corrupto, donde sus dirigentes van desfilando de juzgado en juzgado, que se inventan títulos universitarios o se sacan carreras en un verano, o, como la ex presidenta de la Comunidad de Madrid, los pillan robando cremas faciales en supermercados.

 

Por todo ello es necesario más que nunca una unión de los parias de la Tierra para pelear por nuestros derechos y las injusticias de gobernantes que gobiernan para los poderosos.

 

Sol García, y Arantxa Escribano

Mundo Obrero

Elaboración propia.

By | 2018-05-28T10:22:04+00:00 maig 28th, 2018|General|0 Comments